Con mucha frecuencia escuchamos que la sabiduría llega con los años, pero ¿qué tan cierta es esa frase?  La ciencia y la experiencia coinciden en ese punto, la sabiduría no llega automáticamente con la edad, se construye con el tiempo, a partir de las experiencias, las decisiones y las lecciones que cada persona va acumulando a lo largo de la vida.

Todos enfrentamos momentos que nos transforman, por ejemplo, el formar familia, los cambios laborales, las pérdidas, enfermedades y los nuevos comienzos dejan huella en cada persona.   Estas vivencias, más que los años, son las que moldean nuestra manera de ver el mundo.  Sin embargo, vivirlas no bastan, la diferencia está en detenerse a pensar qué nos enseñaron cada una de ella.  De ahí esta reflexión es la que nos lleva a asociar la experiencia en sabiduría.

Con el paso del tiempo, muchas personas descubren que no todos los problemas necesitan una respuesta inmediata, aprender a escuchar antes de hablar, a pensar antes de reaccionar y a aceptar que existen distintos puntos de vista, aquí nace lo que entendemos por sabiduría.

Pero nos asalta una pregunta adicional ¿el cumplir años nos convierte automáticamente en una persona sabía?  Lamentablemente la respuesta es no, los años nos regalan experiencias, pero la sabiduría nace cuando somos capaces de aprender de ellas. En este sentido la sabiduría no es un premio que nos llega el día de nuestro cumpleaños, es una cualidad que se construye a lo largo de la vida y que sigue creciendo mientras mantengamos la curiosidad, la humildad y el deseo de aprender.

De ahí la importancia de escuchar a nuestros adultos mayores cuando comparten sus historias, nos pueden enseñar como podemos enfrentar tiempos difíciles, resolver conflictos, como cuidar nuestras relaciones personales y adaptarnos a los cambios por ejemplo.

Ahora que tenemos la tecnología que avanza cada día de una manera muy acelerada, toma especial relevancia la sabiduría en los adultos mayores que nos pueden aportar para las decisiones importantes como el buen juicio, empatía y la experiencia.

La verdadera riqueza de los años no está en el tiempo que hemos vivido, sino que en todo lo que hemos aprendido durante este camino.