El cerebro aprende y se mantiene activo cuando lo usamos un poco todos los días con cosas nuevas, no cuando hacemos mucho esfuerzo a la vez.

Tan sabio como el dicho, que ganas de haber tenido la experiencia de los 50 a los veinte, así son las etapas de nuestra vida, los primeros años la energía de la juventud, pero sin la experiencia ni plenitud que se logra al llegar a los 60.

Experiencia, perseverancia y libertad, pueden ser los términos que en los años de jubilación se reúnen.  Después de décadas de trabajo, la familia y múltiples responsabilidades, uno descubre que en esta etapa se cuenta con una comprensión más profunda de uno mismo y del mundo que nos rodea.  Dicha experiencia acumulada se transforma en sabiduría, la cual podemos usar de la mejor manera para tener una mejor calidad de vida.

La jubilación de hoy está muy lejos de parecerse a las generaciones anteriores, están surgiendo nuevas formas de vivir esta etapa, impulsadas por una mayor esperanza de vida, mejores condiciones de salud, y el deseo de mantenerse activos y conectados.

Lo importante es estar atentos a las realidades y mitos que surgen con esta etapa, como por ejemplo, “que las personas mayores no pueden aprender nada nuevo”, eso es un mito, porque el cerebro humano conserva la capacidad de adaptación durante toda su vida, fenómeno conocido como “Neuroplasticidad”.   Esto no significa que podamos hacer cualquier cosa, la biología, la edad, la salud y la genética influyen, pero está comprobado que la actividad física, la interacción social, mantener un sueño adecuado y el manejo del estrés ayudan favorablemente.

Existe una regla “úsalo o piérdelo”, el cerebro humano funciona en ambas direcciones, por ejemplo, si desarrollamos una habilidad y la practicamos, las redes neuronales asociadas tienden a fortalecerse.  En cambio, si dejamos de utilizar una capacidad por largos periodos, esas conexiones pueden debilitarse.  En palabras simples “lo que usas con frecuencia se fortalece y lo que usas poco tiende a volverse menos accesible”. Por eso en una persona de 70, 80 o incluso más años todavía se puede aprender, mejorar y desarrollar nuevas capacidades.  El proceso puede ser más lento que en la juventud, pero la capacidad de cambio permanece durante toda la vida.

El cerebro aprende y se mantiene activo cuando lo usamos un poco todos los días con cosas nuevas, no cuando hacemos mucho esfuerzo a la vez.